La gran significación de las pequeñas diferencias: ¿Poliéster o Rayón?

Fabricantes líderes de hilos de bordar ofrecen hoy hilos de bordar de rayón o de poliéster de excelente calidad y de una casi ilimitada variedad de colores. Las posibilidades de uso de ambos grupos de productos se entrecruzan fuertemente. Por eso, la pregunta ¿Poliéster o Rayón?, no puede ser respondida en general. Usted tiene que interrogarse más bien por: ¿Qué tipo de hilo es el apropiado para cada uso específico y cada exigencia de calidad individual?

En rigor se trata en este artículo sólo de detalles… pero los hilos y los bordados, ¿no son acaso detalles en sí? Se trata pues, de detalles muy importantes, es decir, de las complejas diferencias entre los hilos de bordar de rayón y de poliéster.

Diferencias que, quien haga uso de ellos, las percibe…
Tomemos un ejemplo cotidiano: un producto textil de alta calidad debe mantener su logotipo bordado y ser ennoblecido con una compleja aplicación. En un caso semejante la calidad del distintivo de la marca y el bordado son sinónimos del producto, las malas lenguas afirmarán incluso que sólo el distintivo de la marca es en verdad lo que eleva a producto la pieza textil. En todo caso, existe el peligro que de una posible deficiencia del bordado, quien utilice la prenda llegue a pensar que se trata de una merma de la calidad del producto.

Al comparar rayón y poliéster el cliente puede percibir una disminución de la calidad en diferentes aspectos. Ópticamente prevalece el esplendor y el brillo suave y natural del rayón a diferencia del brillo más bien artificial del poliéster. El contacto con la piel de ambos materiales profundiza esta impresión: el rayón parece suave y aterciopelado, el poliéster, claramente más áspero. Eso puede determinar decisivamente el confort de uso, o sea, el carácter agradable de una prenda de vestir.

Ventajas, que se hacen notar en la producción…
Demos un paso atrás en la producción del producto final, aquí también habrá finas diferencias, pero dignas de mención. El rayón garantiza el funcionamiento de máquinas de alta velocidad (casi no existen roturas de hilo), ínfimos retrasos y precisos bordados con fiel detalle. En todas estas disciplinas el poliéster es notoriamente inferior al rayón, incluso en los últimos años que se ha podido obtener una mejora palpable de la calidad en hilos de poliéster. Aún queda el argumento con frecuencia mencionado por los defensores del poliéster para valorar la capacidad de resistencia: hilos de rayón de alta calidad como por ejemplo los de la línea de productos MADEIRA CLASSIC hoy no presentan problema alguno en el comportamiento de cuidado y lavado. De este modo, los bordados realizados con el hilo de rayón de alta resistencia de MADEIRA pueden ser lavados con hasta 95°C con cualquier detergente hogareño por mucho tiempo sin inconvenientes y se destacan por una mayor vida útil que la lana o el algodón. A excepción del tratamiento con blanqueadores, con cloro y el lavado a la piedra. En estos casos se debe usar únicamente poliéster.

¿Tan bueno como sea necesario, o lo mejor posible?
Una comparación diferenciada de ambas clases de hilos corrobora las diversas propiedades del material, de transformación, y ópticas, que han de ejercer influencia en la elección del producto.
Resumen de la contraposición: ninguna de las dos clases de hilos puede sustituir a la otra del todo. Son decisivos el uso específico y ante todo las pretensiones en materia de calidad. Mientras que el poliéster convence, entre otras cosas, por su robustez, el rayón seduce –de ahí que también se lo llame seda artificial– por medio de una siempre igual de inalcanzable brillantez y naturalidad.

Quien tenga que decidir en la producción con todos los pro y los contra nunca podrá olvidar que: los bordados son formas afiligranadas de alta calidad de aplicación en productos textiles y ennoblecimiento de los mismos. Quién se decida entonces por los hilos de poliéster –dicho sea de paso, apenas más favorable respecto del precio–, asume las posibles mermas de calidad óptica, táctil y de transformación tecnológica. Si eso aún forma parte de una concepción de ennoblecimiento, queda librado al juicio del usuario.